Ciudad Victoria, Tamaulipas.- A lo largo de la historia, muchos objetos y costumbres que hoy se asocian con las mujeres fueron inicialmente diseñados para los hombres, estos cambios reflejan cómo la moda y la cultura evolucionan con el tiempo y cómo las normas de género no son fijas
Uno de los ejemplos más conocidos son los tacones. En el siglo XVII, los hombres, especialmente soldados y miembros de la nobleza, usaban tacones para afirmar mejor los pies en los estribos al montar a caballo y como símbolo de estatus social.
Con el tiempo, dejaron de usarse en la vestimenta masculina y pasaron a asociarse con la moda femenina, otro caso es la falda.
En muchas civilizaciones antiguas, como la egipcia, griega o romana, los hombres usaban túnicas y prendas similares a las faldas, ya que eran más cómodas y adecuadas al clima.
La asociación exclusiva de los pantalones con los hombres se consolidó siglos después.
El maquillaje también tiene un origen masculino. En culturas antiguas, como la egipcia, los hombres utilizaban maquillaje para proteger la piel del sol y como símbolo de poder o estatus social.
Con el paso del tiempo, su uso fue etiquetado principalmente como femenino.
Asimismo, el color rosa, hoy considerado tradicionalmente femenino, era visto en el pasado como un color fuerte y derivado del rojo, por lo que se asociaba con los niños y los hombres.
No fue hasta el siglo XX cuando comenzó a relacionarse mayoritariamente con las mujeres.
Finalmente, los bolsos y accesorios también eran comunes entre los hombres, quienes los usaban para transportar monedas y objetos personales antes de que la ropa tuviera bolsillos integrados.
En conclusión, muchos elementos considerados hoy “femeninos” tuvieron orígenes masculinos, lo que demuestra que la moda y las costumbres están determinadas por factores históricos y sociales que cambian con el tiempo.


















